Cuando no se puede o no se quiere echar mano del acondicionador de aire, el ventilador o el techo de paja, un buen extractor de calor es una excelente opción para convertir el infierno cotidiano de una casa en un agradable recinto de frescura.

El extractor no sólo tiene varias ventajas contra sus competidores, sino que, incluso, puede llegar a complementarlos. La principal ventaja es que no consume electricidad porque opera en atención a las leyes de la física, con movimiento estimulado por el propio calor y con la ayuda de las brisas.

Y también ayuda a bajar el consumo de electricidad si se combina con una acondicionador de aire colocándolo, por supuesto, para que influya sobre el ático entre el techo y el cielo raso. Es obvio: como el extractor succiona el calor y lo pone en la atmósfera refrescando el cielo raso, el acondicionador se esfuerza menos por enfriar el ambiente.

En caso de que se combine con un ventilador, por ejemplo, hace que éste mueva o distribuya en la estancia los aires nuevos que reemplazan el calor succionado hacia el techo. Y el precio? "El más pequeño vale 140.000 pesos; y el más grande, de tipo industrial, puede costar 400.000 pesos", comenta William Tuesca, constructor de este tipo de aparatos.

Ahora bien, los habitantes de la Costa tenemos una ventaja adicional sobre los que viven en otra parte del país: el señor Tuesca es barranquillero y construye estos aparatos en Barranquillita. El visita la estancia donde el interesado quiere servirse de esta herramienta, hace la evaluación y recomienda cuántos colocar, de qué tamaño y en qué sitios.

De hecho, la gran mayoría de los extractores colocados en Barranquilla y la Costa los ha construido él (hay algunos importados). Desde hace siete años los está fabricando con personal colombiano a razón de 50 unidades por mes. Tiene el respaldo de la fundación Fundaempresa, una de las que apoya la actividad microempresarial en la ciudad.

"Vea, el aire caliente es liviano, y su tendencia es tomar hacia arriba. Allí lo recibe el ducto que lo orienta hacia el rotor. Este comienza a moverse por efecto del choque de flujos de aire de diferentes temperaturas. Eso, a su vez, pone en movimiento las aspas. La acción extractora se intensifica en la medida en que la brisa exterior aumenta la velocidad de giro", explica Tuesca.

Dios del viento...

Al contrario del aire caliente, el fresco es pesado y actúan en la parte baja. Y al salir del aire caliente por el extractor, el aire fresco entra a ocupar su lugar. Por eso, el extractor debe combinarse con una entrada de aire que permita la compensación.

La estructura, en el techo, tiene la apariencia de un hongo. Sus aspas son de aluminio brillante y están balanceadas por una varillas semicirculares que unen los polos. El ducto es de acero galvanizado; y la única parte de acero es el eje, que gira sobre unas balineras colocadas en baños de aceite.

El nombre correcto del aparato es extractor eólico para aire caliente en alusión al Dios latino Eolo generador de vientos.

Por ahora, están colocadas sobre bodegas e instalaciones industriales en la Costa, Bogotá, Medellín, y Cali. En algunas de estas ciudades, el frío o el clima sabroso no impiden que en ambientes cerrados se acumule calor industrial.

El sueño de Tuesca, sin embargo, es ver instalado extractores de este tipo en las casas de las personas de bajos recursos, en las viviendas de interés social. " Por qué los constructores no dotan estas casas de extractor? Deberían pensar no sólo en los costos, sino en proyectar bienestar para la gente", dice.

La verdad es que en estos tiempos de altas temperaturas ambientales, cuando los médicos recomiendan mitigar el calor hasta donde más se pueda para espantar los infartos, no está de más contemplar esta opción de los extractores. "Ajá, y cuando llueve no se mete acaso el agua por el extractor".

--Nada de eso --responde el señor Tuesca-- el flujo de aire caliente no lo permite, y las aspas están colocadas de tal manera que las gotas rebotan hacia afuera.

Entonces, ahí está planteada la opción. Usted se le mide?